Suele pasar

Camila soñaba con ser astronauta.
Rodrigo vió por primera vez a Samanta.
y Karina estaba en una eterna caminata,
cuando la luna en el cielo que los observó, sonrió.

Se la devolví con gratitud y le dije lo linda que se veía al sonreír.

Después de todo, todas nos alegramos cuando alguien alaba nuestra sonrisa.
Incluso la luna.
De verdad me agrada caminar por la calle y ver -casi- elfos que son -casi- perfectos, observarlos y tratar de que no se den cuenta, sentirme -casi- como ellos un segundo y soñar que soy felíz.

Mis pasatiempos dejan mucho que desear, lo sé.

Más confesiones

La vida es un paquete de galletas de animalitos (no, no es un plagio a La vida es una caja de bombones), es cuestión de mirar la mía y darse cuenta; yo solía ser miserable, yo solía estar enamorada con ese tipo de amor que se confunde con obseción (Pero no lo era, ¿eh?), yo solía llorar noches enteras, yo solía ver el mundo como un sueño en el que yo no podía participar, yo solía escribir de lo patética que me sentía y así aliviarme un poquito.

Hoy no, hoy escribo (mejor dicho, yo no escribo)  porque me siento alegre, porque tengo a quien amar, porque mi amor dejó de ser utópico, porque ahora siento que desperdicie dos años de mi vida pensando en quien no debía.
Desperdicié dos años de mi vida y eso me amargó... después de todo no todas las galletas son dulces, y no es mi intención presumir, pero en este momento siento que esa sensación amarga se ha ido gracias a la dulzura de otras nuevas, a la dulzura de quien quizás no merezco y  agradezco esa dulzura hasta ya no poder más, aún sabiendo que habrán más sensaciones amargas, estaré saltando, rodando, bailando y girando de felicidad mientras me dure.

Podría decirse que casi supero aquél tema que me perturbó por tanto tiempo, podría decirse que ya lo superé si es que no me tomara la molestia de seguir recordándolo en esta entrada, pero al fin y al cabo, la vida es un paquete de galletas de animalitos (O de dinosaurios), y ya puedo decir antes de que se me acaben, que me tocó al fin la que necesitaba probar... y vivir.

Lista

-Escribirlo TODO, para que no se me olvide
-Dejar de hacerme ilusiones
-No tirar la toalla (sea en lo que sea)
-Hacer todas mis tareas
-Sufrir menos
-Pensar menos
-Maldecir menos
-Decir palabras lindas
-Ser mas linda por dentro
-Ser mejor
-No obsecionarme
-Averiguar si "obsecionarme" está bien escrito
-Leer más
-Escribir más
-Ser menos grave
-No pensar que todos estan en contra mía
-Ponerme de parte de alguien mas de vez en cuando
-Abrazar a alguien de vez en cuando
-Ser responsable
-Ser mas humilde
-Codiciar menos
-Mentir menos
-Comer menos (me comprometo)
-No comerme los dedos
-No morir en el intento

 La lista mas profunda que he hecho en mi vida

Confensiones repetidas

Si me han de preguntar alguna vez, espontaneamente y sin ningún tipo de reflexión diría que no, que no me han roto el corazón, que quizás por eso soy media insensible y que quizás (solo quizás) no me puedo apiadar de los que sufren de amor. Recuerdo haber sido romanticona alguna vez, y hasta hace poco se me sale lo cursi, pero ultimamente me siento como un hielo a medio derretir, y es que me ha insensibilizado la espera y la angustia, en el fondo me han destrozado una y otra vez, pero lentamente... Si sé que nadie me entiende, pero al menos yo hago el intento... Y tú, dear fucking heartbreaker , me haces hacerme la gringa un momento, y es que no entiendo por qué me haces esto, y luego esto, y mas tarde esto, sociégate porfi, me subes y me bajas con sueños, y recuerdos, es algo que debería olvidar, pero me resisto a hacerlo, y no sé por que, tal vez si supiera tendría un motivo para enamorarme cada día mas de tu sombra pero ni eso, no tengo motivos e igual sigo tus pasos imaginarios, eres tan útopico y yo tan ordinaria, tan del mundo como quizas lo seas tú, pero no para mí... no para mí. Y bueno, si, me han roto el corazón, miles de veces... o mas bien, yo me lo he roto sola, millones de veces... Asi es la vida, supongo, cada quien hace lo que puede para ser un poquito mas feliz, o menos triste, o mas real, dependiendo de los gustos de cada cual.

Me gusta...

Imaginar que morderás tus labios como diciendo "¿Qué estás esperando?" y yo con la cabeza en quién sabe dónde, porque siempre quién sabe como terminamos igual, me gusta observar a las personas que no conosco e ignorar a las que sí, me gusta pensar en que hablandole al señor Lui aprenderá a decir "Hoolaa", y me gusta que me dé esperanzas con esa cara de "te entiendo, pero me cuesta", me gusta decir cosas incoherentes y tener malos habitos alimenticios, me gusta mucho molestar a mi hermano, me gusta pensar en que puedes reir mientras yo lloro por ti y en que "sin tí debo seguir, aunque no quiera... sabes que no hay otra manera", me gusta desaparecer por dias y luego arrepentirme (eso no). Me gusta escribir, pero no como escribo. Me gusta terminar

Gaspar

Él es mi hermano, es humano también; trabajó tanto quizás, que ahora de la almohada no se ha de despegar, se alejó de la gente, por lo que está con todos siempre... Está feliz de tener una cola, por lo que la mueve en todas horas, nunca le preocupó su salud, por eso ahora corre como jugando al luche, se ahorra una patita, se ahorra un paso para después, también cuando le pasa algo, por minusculo que sea, chilla y exagera, porque tiene a alguien que se preocupa por él; él sabe que los humanos solo sabemos hacer mal, por eso él en perro a nadie molestará. Pero es humano, te lo digo, es mi hermano y duerme conmigo, cuando sale nuestra madre, la espera toda la tarde, es un niño, es un infante, con cuatro patas, y larga columna, costillas de arcordeón y mirada de varón, está siempre atento (si no está durmiendo), siempre quiere ayudar, aunque muy poco se le puede enseñar, él se cree un niño, y peor, uno vivo, y a pesar de que es contento, solo sabe hacerse el muerto...