Quizás un amor que nunca existió es más doloroso que uno que fracasó desde el principio, quizás las palabras no dichas pesan más que las más hirientes frases malinterpretadas... Las relaciones humanas son tan raras e incomprensibles como aquél fantasma que nadie se atrevió a querer (¿Por miedo, quizás?), a veces tan tristes como los días nublados, pero a veces tan necesarias como una lluvia para la tierra.
La tormenta de tu presencia dejó un eco que pensé nunca acabaría, me ahogué mil veces, pero reviví mil veces al recordar que aquello no existía.
aunque el pasado es pisado los recuerdos se quedan ahí, en alguna parte de la mente. A tí te guardo en una cajita que tengo debajo de mi cama,  y te saco de vez en cuando para comprobar que sigues intacto, no sé si me daña o si me es saludable, yo no sé si sirve de algo mantener una esperanza latente... sin embargo late, y continúa latiendo. (Quiera o no)






Escrito recopilado de mi cuaderno al cuál no le puse fecha, pero puedo asegurar que lo hice hace un par de años luego de una noche de insomnio y de muchos pensamientos de "... y si hubiera...?"


Dedicado a ese amor útopico. (sí, otra vez)

La vida no suele ser fácil para los sentimentales o "fragiles de corazón"

No estás muerta, pero te sientes así... Lo único que pasa es el tiempo, estás esperando que algo más suceda, o eso es lo que parece. Con la mirada perdida, los ojos hinchados; esperando, recordando... Y de pronto sientes como si tu corazón estallara y se te subiera a la boca, escuchas un gemido que habia estado reprimido hasta entonces, como si no fuera tuyo, como si no fueras tú...
Vuelven las lagrimas y los lamentos (Te arrepientes de mucho ¿No?), hasta agotarte, hasta volver a sentirte muerta (Aunque no lo estés), aunque desees estarlo (Un minuto que sea).
Sin embargo sabes que solo es el principio, que ese demonio que llevas dentro no te dejará tranquila hasta que sepas dominarle, hasta que recobres la fuerza suficiente para alejarlo de tu mente... y corazón.

No estás muerta, aunque te sientas así.

Esa tarde de noviembre

Esa tarde de noviembre nunca lo pensó, cuando yacía en el pasto y veía las nubes "caminar" no pensó en nada más que en la comida de esa noche; que disfrutaría hasta el último grano de arroz, que apreciaría el postre hasta hacersele agua a la boca y que sería estupendo cenar mirándo la luna llena (Sólo la llena le satisfacería ese día)...
Esa tarde de noviembre al llegar a casa jamás pensó, que un año más tarde, estaría caminando en una nube de felicidad, que disfrutaría hasta el último momento del día, que apreciaría su mirada hasta ya no poder voltear para buscarla otra vez, que saborearía besos eternos que prometen hacerseles agua a la boca más tarde y que pensaría lo estupendo que sería mirar la luna llena junto a él (Sólo estar junto a él le satisfacería ese día).

Es una historia real, sacado de una vida real de una persona real que tiene sentimientos reales... (Quién sabe si normales).
No soy obediente, no
No me hago caso cuando me digo que lo que pienso no es verdad, que exagero, que en realidad no es asi.

No soy obediente, y tampoco me hago caso cuando me digo que lo sea.

No soy obediente, no, conmigo no.

Ahora quiero gritar...

Tengo una pena tamaño familiar dentro de mí, y no sé como sacarla.
Intenté llorar, rodar, comer y hablar, pero nada resultó

Haber si el escribir ayuda en algo.

Suele pasar

Camila soñaba con ser astronauta.
Rodrigo vió por primera vez a Samanta.
y Karina estaba en una eterna caminata,
cuando la luna en el cielo que los observó, sonrió.

Se la devolví con gratitud y le dije lo linda que se veía al sonreír.

Después de todo, todas nos alegramos cuando alguien alaba nuestra sonrisa.
Incluso la luna.
De verdad me agrada caminar por la calle y ver -casi- elfos que son -casi- perfectos, observarlos y tratar de que no se den cuenta, sentirme -casi- como ellos un segundo y soñar que soy felíz.

Mis pasatiempos dejan mucho que desear, lo sé.